Las Cataratas de Monet

Las Cataratas de Monet

Las cataratas son una nubosidad progresiva en el cristalino que produce una visión borrosa y embotada que no se puede corregir con gafas. Las cataratas son a menudo marrones, filtrando la luz que pasa a través de ellas, lo que perjudica la percepción de los colores. En casos severos, la luz azul está casi completamente bloqueada.


En 1912, a Claude Monet le diagnosticaron cataratas y le recomendaron operarse. Él se negó. Durante la década siguiente, su capacidad para distinguir los detalles se redujo, como documentan sus registros médicos. Es importante destacar que su visión del color también sufrió. En 1914, notó cómo los rojos le parecían opacos y sucios, y en 1918 se vio obligado a elegir los colores leyendo las etiquetas de los tubos de pintura.

El impacto visual de las cataratas de Monet se demuestra en dos pinturas hechas en el mismo lugar: el puente japonés sobre el estanque de nenúfares de su jardín. El primero, pintado diez años antes del diagnóstico de cataratas, está lleno de detalles y demuestra un uso sutil del color. Por el contrario, el segundo, pintado el año anterior a su eventual cirugía, muestra colores oscuros y lóbregos, con una ausencia casi total de azul, y una reducción dramática en el nivel de detalle.